TE,CE…¿Qué…? : TCP

Ser auxiliar de vuelo o Tripulante de Cabina de Pasajeros,

A partir de ahora TCP, es una profesión cuya principal función es velar por la seguridad de los pasajeros y, a la par, intentar conseguir que estos disfruten lo máximo a bordo, haciendo que su vuelo sea una experiencia inolvidable.

Antiguamente, para conseguir ser “azafata” solo era necesario cumplir con éxito unas pruebas de belleza y estatura mínimas, que representasen el lujo de altos vuelos que aquella época requería. También era necesaria una formación en el servicio ofrecido durante el vuelo. Se dedicaba mucho tiempo al cuidado de la imagen personal, estableciendo incluso unos límites de peso que habían de ser cumplidos para poder ejercer la profesión en cualquier aerolínea.

 

 

 

Hoy en día, a pesar de que muchas empresas no lo consideran un trabajo físico, hemos de concienciarnos que la primera prueba en una entrevista en una aerolínea es la medición de la altura. Esta es fundamental no por temas físicos, sino por temas de seguridad, ya que un TCP ha de ser capaz de poder alcanzar el material de emergencia que va a bordo de cualquier avión de pasajeros.

Como queda retratado más arriba, la principal función de cualquier TCP es velar por la seguridad de los pasajeros. Ello incluye cualquier anomalía que se presente desde que se produce el embarque hasta el desembarque del avión. Estas pueden ir desde una simple lipotimia pasajera hasta una parada cardio-respiratoria.

Hay que tener en cuenta que el avión es un medio hostil en el que la comunicación entre los tripulantes ha de ser clave a la hora de enfrentarse con un problema inesperado y que, según estadísticas, se soluciona en la gran mayoría de los casos. Esto conlleva a que los auxiliares de vuelo no están únicamente para dar unos servicios gastronómicos –que es una de las razones con las que conseguimos el confort a bordo–, sino que se requieren otros conocimientos y aptitudes, tales como primeros auxilios, fuegos, comunicación (Crew Resource Management), natación, aspectos generales de la aviación, salvamento, seguridad… que hacen del avión el medio de transporte más seguro del mundo.
Si bien es cierto que siempre se ha hablado de azafatas (en femenino), los “cabin boys” comenzaron su operación en 1911 en la ya extinguida Imperial Airways. En aquella época, esta aerolínea aceptaba únicamente auxiliares de vuelo masculinos. Más adelante, la primera mujer que se puso a disposición de la cabina de pasajeros fue Ellen Church en 1930 para la Boeing Air Transport, una enfermera de profesión apasionada por la aviación, que llegó a recibir clases de piloto. A medida que se reconoció como necesaria la existencia de los tripulantes de cabina, se fueron incorporando más mujeres a la profesión, a pesar de la exigencia de sus requisitos: debían ser enfermeras, estar solteras, tener menos de 25 años, medir menos de 1,65 metros y pesar menos de 52 kg.
En España, la profesión de TCP despegó gracias a la compañía Iberia, quien decidió incorporar en 1946 nuevos profesionales en sus vuelos.

Esta incorporación femenina a la profesión no tuvo nombre inicialmente –no se conocieron como cabin girls– por lo que el término azafata se debe al director general de la compañía en aquella época, César Gómez Lucía. De esta forma, el primer vuelo español con azafatas fue Madrid-Buenos Aires. Las nuevas tripulantes se convirtieron en una pieza fundamental en todas las aerolíneas, puesto que hasta ese momento era el copiloto quien ejercía las labores de atención y servicio del pasaje. Una de las principales consecuencias es el aumento de la seguridad en los vuelos a partir de ese momento. Al contrario que con la anterior citada Imperial Airways, no fue hasta 1947 cuando se incorpora a la plantilla de Iberia Fernando Castillo, el primer auxiliar de vuelo masculino.

 

Texto: David Quesada.