Si ingieres bebidas alcohólicas durante un vuelo, es normal que notes que el alcohol te afecta más rápido que cuando lo consumes en tierra.  Esto se debe a que estás en un medio con mucha menos humedad y mayor altitud, lo que se traduce en menos agua y oxígeno en tu sangre, de modo que la concentración de alcohol es más alta; si tenemos en cuenta además el efecto diurético del alcohol en un medio tan seco, esa concentración aumenta, lo que hace mucho más fácil llegar a una rápida intoxicación. 

En general, el consumo de diversas bebidas alcohólicas en un corto periodo de tiempo hace que este pase a nuestra sangre sin metabolizar, ya que al hígado no le da tiempo a procesar tan altas cantidades de alcohol, apareciendo los síntomas de embriaguez; en un medio como el aéreo, este proceso es aún más rápido, llegando a afectar las facultades cognitivas (euforia, agresividad, tristeza, aletargamiento, etc) en un periodo de tiempo muy corto. 

Con esto no queremos decir que en el avión no te puedas beber un vasito de vino o una cerveza o hasta un combinado, solo que, si lo haces, tengas en cuenta que te va a afectar más rápidamente de lo que estás acostumbrado, así que si quieres disfrutar de esa bebida y del vuelo en general, te recomendamos que siempre acompañes esta ingesta con una buena cantidad de agua para no deshidratarte, y que evites alimentos muy salados que te inciten a beber con mas ansiedad. 

Nos gustaría recordarte además que el alcohol, lejos de ayudarte con el tan temido jet-lag, te hará llegar más cansado a destino, ya que el sueño que induce no es ni profundo, ni relajante ni reparador; es muy probable que llegues aletargado y no puedas disfrutar de las primeras horas de tu viaje como las habías planeado.

Disfrutar del vuelo y sobre todo del destino que te espera al llegar es lo más importante, ¡esperamos ayudarte con estos pequeños consejos!

Autora:

Virginia López del Alcázar