La aviación es sin dudas una de las mayores muestras de la capacidad del ser humano para superar sus límites a través de la imaginación, la innovación, la inteligencia y la constancia. Que el ser humano pudiese volar fue un sueño durante milenios que se materializó por fin en el siglo XX. Se pasó de aeronaves básicas a máquinas de guerra en apenas treinta años y después de la Segunda Guerra Mundial esa industria aeronáutica supo reinventarse para unir personas, territorios, culturas y cambiar definitivamente el mundo tal y como se conocía. La historia de la aviación está llena de valientes que no cejaron en su empeño de conseguir ese sueño. 

En la AETCP queremos rendir tributo a aquellas personas que han sido olvidadas por la historia pero que tuvieron un papel determinante en el maravilloso mundo de la aviación: las mujeres. Aunque la aviación está llena de mujeres que arriesgaron y conquistaron objetivos inimaginables para la época, nuestro país no cuenta con tantas aviadoras ilustres como, por ejemplo, Estados Unidos aunque eso no significa que no las haya habido hasta nuestros días y en la AETCP hemos querido darles un espacio protagonista otorgándoles un apartado especial. En la siguiente lista de aviadoras se encuentran primero todas aquellas que rompieron moldes en el extranjero y después las que lo hicieron en España.

Primeras pioneras:

Si tomamos como el primer vuelo tripulado el de los hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903, tenemos que empezar con la casi olvidada contribuidora a esta hazaña, su hermana Katherine Wright. Su hermano Wilbur dijo en reconocimiento a su apoyo moral y financiero: “Si el mundo alguna vez piensa en nosotros en relación con la aviación, debe hacerlo recordando a nuestra hermana.”

La Baronesa Raymonde de Laroche de Francia fue la primera mujer que voló sola en 1909 y la primera en conseguir su licencia de piloto en 1910.

Bessica Raiche se inspiró en la Baronesa Raymonde después de ver sus exhibiciones en Francia. Cuando regresó con su marido francés a EEUU ambos comenzaron a construir un avón en el salón de su casa. Fue la primera estadounidense en volar sola el 16 de septiembre de 1910 con el avión que ella y su marido habían construido. Existe controversia en este punto puesto que Blanche Stuart Scott fue en realidad la primera estadounidense en pilotar sola el 2 de septiembre de 1910 pero su proeza no fue reconocida por la Aeronautical Society of America porque el vuelo fue accidentado.

Harriett Quimby fue la primera mujer estadounidense en obtener la licencia de piloto en 1911 y la segunda en el mundo que lo hizo después de la Baronesa Raymonde de Laroche. Murió en un accidente aéreo en 1912.

Matilde Moissant, amiga de Harriett Quimby, fue la segunda estadounidense en obtener la licencia de piloto. Estableció varios récords de altitud y fue la primera persona en aterrizar en Ciudad de México.

Tiny Broadwick comenzó su carrera saltando en paracaídas desde globos aerostáticos. Fue la primera mujer que saltó en paracaídas desde un avión. En 1925 fue la primera persona que probó paracaídas para el ejército estadounidense.

Katherine Stinson fue la primera mujer en transportar correo en avión y la primera en tener una escuela de aviación. En 1913 Katherine y su madre crearon Stinson Aviation Company para alquilar y vender aviones. En 1917 voló por toda Asia y fue la primera mujer que voló a Japón o China. Su hermana, Marjorie Stinson, fue contratada en la empresa como jefa de instrucción.

Ruth Law fue la primera mujer en realizar un vuelo nocturno en 1913 y la primera en llevar a cabo un vuelo invertido. Tres años más tarde batió el récord mundial de vuelo sin paradas, tanto para hombres como para mujeres, volando 950 kilómetros de Chicago (Illinois) a Hornell (Nueva York).

Años 20 y 30.

Bessie Coleman fue la primera persona afroamericana, hombre o mujer, que obtuvo la licencia de piloto. Si embargo tuvo que viajar a Francia para conseguirla ya que en EEUU no se admitían personas negras en las escuelas de aviación. Obtuvo la licencia de vuelo en 1921 y volvió a EEUU donde se dedicó al vuelo acrobático para ganarse la vida. Murió probando su nuevo avión en 1926, un día antes a una exhibición programada en Florida.

Ruth Nichols fue la primera en intentar cruzar el Atlántico sola en 1931. El vuelo tuvo que ser suspendido a causa de un fallo de motor pero le otorgó un récord de altitud. Ese mismo año rompió el récord de velocidad de Pancho Barnes. En 1939 fundó Relief Wings para coordinar aviones privados para ayudar en caso de emergencia o desastres. Su aportación a la victoria en la Segunda Guerra Mundial fue ofrecer los servicios de Relief Wings a la Civil Air Patrol en 1942.

Lady Mary Bailey fue una irlandesa que obtuvo su licencia de piloto en 1926 e inmediatamente después atravesó el Mar de Irlanda. Fue la primera mujer en estar cualificada para hacer vuelos ciegos. Dos años después despegó de Londres en un vuelo en solitario hacia Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Volvió también en solitario sobrevolando la costa oeste de África.

Phoebe Omlie fue la primera mujer en obtener la licencia de transporte aéreo en 1927. En 1930 ganó la competición Dixie Derby Air Race y en 1931 obtuvo la victoria en la National Air Races en Cleveland, en el primer año en el que las mujeres fueron admitidas en la competición. Se mudó a Washington como especialista en aviación privada para la Civil Aeronautics Authority (CAA) para ayudar al país a prepararse para la Segunda Guerra Mundial y allí se encargó de seleccionar escuelas de aviación que pudiesen servir como centros de formación para pilotos militares. Intento convencer a la CAA de que admitiera mujeres como instructoras de vuelo pero ésta rechazó la propuesta. Omlie trasladó esta propuesta a la Tennessee Bureau of Aeronautics y allí fue aceptada. Pronto otros estados asumieron también esta idea.

Amelia Earhar fue en 1928 la primera mujer en cruzar el Atlántico como pasajera. Esto le supuso cierta fama pero relamente curzó el océano en solitario en 1932. En 1935 fue la primera persona en volar en solitario por el Pacífico de Honolulu a Oakland. Dos años más tarde, Earhar y su técnico de vuelo Fred Noonan comenzaron su vuelo alrededor del mundo desde Miami hacia el Este. Después de haber completado 35.400 Km fueron vistos por última vez en su despegue desde Lae, Nueva Guinea, el 2 de julio de 1937. Amelia Earhar fue una verdadera inspiración para las mujeres. Su actitud ante el éxito y el fracaso se resume así: “La mujeres deben intentar hacer cosas así como los hombres lo han intentado. Cuando fracasen, su fracaso no debe ser sino un reto para las demás.”

Elinor Smith fue en 1927 a la edad de 16 años la piloto más joven de la historia en recibir la licencia de la Federation Aeronautique International (FAI) firmada por Orville Wright. Al año siguiente, con 17 años, fue la primera persona y la única en volar bajo los cuatro puentes de la ciudad de Nueva York llevándola a 10 días de arresto por parte del alcalde de la ciudad y gracias a lo cual obtuvo una gran publicidad. En noviembre de 1929 se unió a Bobbi Trout para realizar el vuelo más largo con repostaje en vuelo que duró 42 horas. A la edad de 19 años, en 1920, fue votada como la Mejor Piloto Mujer en EEUU el mismo año que su héroe Jimmy Doolittle fue votado como el Mejor Hombre Pilloto.

Bobbi Trout obtuvo su licencia en 1928. Un año después recuperó de Elinor Smith el título de mujer con el vuelvo más largo y al mismo tiempo obtuvo varias marcas por el primer vuelo íntegramente nocturno realizado por una mujer y mayor número de kilómetros volados con un motor de sesenta caballos. En 1929 estableció un récord de duración de 42 horas. Ya en 1996 fue la primera mujer en recibir el premio del Howard Hughes Memorial por parte del Aero Club of Southern California.

Amy Johnson realizó su primer vuelo en solitario en junio de 1929. La inglesa fue la primera mujer en obtener el certificado de ingeniera de tierra en enero de 1930 y fue la primera mujer en volar en solitario desde Londres a Australia en 1930.

Pancho Barnes obtuvo su primer récord mundial de velocidad a principios de 1930 batiendo el récord de Amelia Earhart. En 1931 ella y Lavelle Sweele organizaron mujeres piloto y personal médico para la Women’s Air Reserve (WAR) para proporcionar asistencia durante emergencias nacionales. La WAR fue disuelta cuando en 1941 aparecieron nuevas oportunidades para las mujeres para unirse a asociaciones tales como la Women Airforce Service Pilots (WASP).

Anne Morrow Lindbergh fue la primera estadounidense en obtener licencia de piloto para vuelos sin motor. Estaba convencida en ayudar a su  marido Charles en sus rutas pioneras para la industria de las aerolíneas. Para poder hacerlo aprendió código Morse y obtuvo la licencia de operadora de radio. En 1993 acompañó a su marido en un viaje de reconocimiento de cinco meses y 48.300 kilómetros para Transcontinental Air Transport a través de Groenlandia, Islandia, Rusia, Inglaterra, Reino Unido, España, África y Brasil. Durante el viaje, Lindbergh estableció un un récord mundial de comunicación de radio entre un avión y tierra firme cuando consiguió contactar con Sayville, Long Island, mientras volaba desde la cosata oeste de África. Fue la primera mujer en ser premiada con el mayor galardón de la National Geographic Society, la Medalla de Oro Hubbard, por los logros alcanzador como copiloto y navegadora. Lindbergh es más conocida hoy como escritora. Sus primeros libros son elocuentes diarios de viaje de aventuras pioneras en el aire. 

Edna Gardner Whyte obtuvo su licencia de piloto en 1931 y la de transportista en 1932. Tres años más tarde obtuvo la licencia de piloto comercial en una compañía de vuelos internacionales. Realizó vuelos acrobáticos con cabina de vuelo abierta y participó regularmente en competiciones aéreas. Había planeado volver a China en 1937 para abrir una escuela de aviación pero un amigo suyo fue asesinado mientras volaba el avión de Whyte. El padre de ésta, que siempre la había apoyado incondicionalmente pero se encontraba en su lecho de muerte, le hizo prometer que dejaría de volar. 

Nancy Bird Walton fue una australiana que obtuvo su licencia de piloto en 1933 y la comercial en marzo de 1935. Fue una de las primeras mujeres de Nueva Gales del Sur en realizar vuelos nocturnos y la más joven del Imperio Británico en obtener la licencia de piloto comercial. En 1949 fundó la Australian Women Pilots Association.

Helene Boucher fue una piloto francesa que tenía el récord femenino mundial de velocidad cuando se estrelló durante un vuelo con mal tiempo y murió. Resumió su deseo de perseguir récords en la aviación de esta manera: “Es la única profesión donde el coraje vale la pena y los resultados concretos determinan el éxito.”

Jean Batten, neozelandesa, voló en solitario desde Inglaterra a Australia en 1934 batiendo el récord de Amy Johnson por cuatro días. Poco tiempo después voló de Australia a Londres convirtiéndose en la primera mujer en hacer el viaje de ida y vuelta entre ambos países. Tiempo después se convirtió en la primera mujer en volar desde Inglaterra a Argentina.

La piloto inglesa Beryl Markham aprendió a volar en Kenia y planeó ser la primera mujer en volar sin paradas entres Londres y Nueva York cruzando el Océano Atlántico de este a oeste en septiembre de 1936. Se quedó sin combustible llegando a la costa de Nueva Escocia y tuvo que realizar un amerizaje con éxito.

Lousi McPhetridge Thaden fue la ganadora del primer Derby Aéreo Femenino en 1929 y fue la única mujer en poseer tres récords de aviación simultáneamente: altitud, duración y velocidad. Ella y la copiloto Blanche Noyes se convirtieron en el primer equipo femenino que ganó la competición aérea transcontinental Bendix contra un equipo masculino en 1936.

Después de cuatro décadas de desarrollo de la aviación llegó la Segunda Guerra Mundial. Un periodo de la historia que, a pesar de su crueldad y devastadoras consecuencias, supuso un empuje en el desarrollo de la industria aeronáutica. Los aviones eran más necesarios que nunca por su papel como armas de guerra y en estos truculentos años la mujer tuvo un papel importante tanto en la fabricación de las aeronaves como en el pilotaje de éstas. Pero sin duda es después de la Segunda Guerra Mundial cuando nace la aviación comercial tal y como la conocemos hoy en día. La reinveción de la industria aeronáutica para el transporte de pasajeros cambió sin duda nuestro mundo y por supuesto las mujeres también estuvieron presentes en esta transformación.

AVIACIÓN COMERCIAL 

Helen Richey ganó el 31 de diciembre de 1934 una convocatoria contra ocho hombres para ser copiloto en Central Airlines, convirtiéndose en la primera mujer estadounidense en pilotar un avión de correo de línea regular. Los pilotos varones rechazaron aceptarla en su organización y presionaron a la empresa para que impidiese a Richey volar con climatología adversa. Ella prefirió dimitir a ser tratada de manera injusta y se unió a Louise Thaden en el Departamento de Señalización Aérea de la Oficina de Comercio.

Emily Howell Warner fue la primera mujer fija en la plantilla de pilotos de una compañía de transporte de pasajeros estadounidense cuando Frontier Airlines tomó la valiente decisión en enero de 1973 de contratar a una mujer. En 1974 se convirtió en la primer mujer piloto miembro de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA por sus siglas en inglés). Fue la primer estadounidense comandante de Twin Otter en 1976.

Fiorenza de Bernardi se convirtió la primera piloto en Italia en 1967 cuando fue contratada por Aeralpi. En 1969 se convirtió en la primera comandante de una línea aérea en Italia y fundó la Asociación Italiana de Mujeres Piloto. Voló el Twin Otter, Islander, Queen Air, Yak-40 y DC-8 por todo el mundo para varias compañías regulares y chárter.

La canadiense Lorna DeBlicquy escribió un artículo en 1974 en Canadian Flight quejándose de la discriminación sufrida por las mujeres por parte de la Crown Corporation Air Trnasit. El artículo obtuvo mucha repercusión a nivel nacional en los medios de comunicación y contribuyó a la mejora de las condiciones y que llevó a que hoy en día se asegure un puesto para las mujeres en las cabinas de vuelo de la mayor compañía de Canadá. En 1995 fue condecorada con la Orden de Canadá, que rinde honores a ciudadanos canadienses por méritos extraordinarios y servicio al país o a la humanidad en general.

Evelyn Bryan Johnson obtuvo su licencia de piloto privado en 1945, su habilitación comercial en 1946 y su certificado de instructora de vuelo en 1947. Fue instructora de vuelo durante 45 años y realizó exámenes de varias licencias y certificados para la FAA a más de 9000 alumnos. En 1991 superó sus 50.000 horas de vuelo, que es la mayor cantidad de horas acumuladas por una piloto.

Loretta Jones es piloto desde 1957. Tiene todas las habilitaciones de piloto de transporte de mercancías y tiene el certificado de examinadora de vuelo. Jones tiene registradas más de 25.000 horas de vuelo y ha formado a cerca de 1000 aspirantes a piloto durante los últimos cuarenta años. Ha sido decisiva en el cambio en la política de contratación de las compañías aéreas y entres sus alumnas está la primera piloto de United Airlines.

La aviación comercial no se entendería sin el papel de los Tripulantes de Cabina de Pasajeros. En esta apasionante profesión ha habido tanta evolución como en la de piloto. Hasta no hace mucho era un terreno reservado para mujeres ya que se pensaba que éstas estaban mejor atendiendo a los pasajeros que pilotando los aviones. Pero pasados los años se les dio a los TCP el valor que realmente tienen reconociéndoles su rol decisivo en la seguridad de los pasajeros y siendo entrenados para actuar de manera diligente ante las emergencias. El papel del TCP a bordo se ha manifestado decisivo en los incidentes y accidentes aéreos y la regulación de sus funciones ha ido variando e incrementándose a lo largo de los años.

Sin embargo se podría decir que el primer TCP de la historia fue un hombre, Heinrich Kubis en 1912 que trabajaba a bordo de los zep elines alemanes. Estaba presente en el LZ 129 Hindemburg cuando éste ardió. Kubis se salvó saltando por la ventana poco antes de estrellarse contra el suelo. Durante los primeros años eran sólo hombres los que trabajaban como “cabin boys” y no fue hasta 1929 en PanAm cuando se contrataron auxiliares para servir comida.

La primera auxiliar de vuelo fue una enfermera de 25 años llamada Ellen Church contratada por United Airlines en 1930 y fue también pionera en querer que hubiese enfermeras a bordo. Otras compañías siguieron el ejemplo queriendo que hubiese enfermeras a bordo para que trabajasen como asistentes de vuelo, entonces llamadas “azafatas”. En Estados Unidos este trabajo se reservaba a unas pocas en los años 30 y después de la Gran Depresión en el país miles de mujeres quisieron acceder al puesto. En 1935 dos mil mujeres presentaron su solicitud para las 43 vacantes de Transcontinental y Western Airlines.

Las mujeres reemplazaron rápidamente a los hombres en este trabajo y en 1936 ya habían obtenido todos los puestos como azafatas.

Nelly Diener fue la primera auxiliar de vuelo en Europa pero lamentablemente murió ese mismo año.

Ruth Carol Taylor fue la primera TCP afroamericana en Estados Unidos. Fue contratada en 1957. En 1958 fue la TCP en un vuelo de Mohawk Airlines de Ithaca a Nueva York, la primera vez que un puesto así fue ocupado por una persona afroamericana. Seis meses más tarde fue despedida ya que se casó y esto estaba prohibido por la empresa. La prohibición de casarse o la recomendación de ser soltera o viuda era un requisito indispensable en las aerolíneas de la época.

AVIADORAS ESPAÑOLAS

María Bernaldo de Quirós Bustillo fue sin duda una pionera en España. Fue la primera mujer en nuestro país que obtuvo una licencia de vuelo pero no fue un camino fácil. Tuvo que luchar contra los prejuicios de la época buscando apoyos para romper el bloqueo que existía en ese momento para que las mujeres accediesen a la aviación. Una vez que finalmente obtuvo la licencia de vuelo, más de 200 mujeres entre 1928 y 1930 recibieron su bautismo aéreo a bordo del De Havilland, un avión que la misma Bernaldo de Queirós compró. El 27 de junio de 1928 la reina Victoria Eugenia la recibió para imponerle el brazal y el título de dama-enfermera de la Cruz Roja.

Margot Soriano Sánchez se encontraba en un vuelo como pasajera por primera vez cuando conoció al que sería su marido, el piloto José Maria de Ansaldo y Vejerano. Éste le pidió mano a principios de enero de 1929 y ese mismo mes Margot consigue su licencia de piloto. El 17 de febrero de 1929 se casan en el aeródromo de Loring e inician su luna de miel despegando en avioneta rumbo Barcelona.

Pilar San Miguel Martínez Campos también se casó con un reconocido piloto, Juan Antonio Ansaldo, e hizo su curso en la Escuela Estremera. A finales de agosto de 1930 obtuvo su título de piloto aunque no tuvo una carrera aeronáutica como tal pues redujo su actividad a vuelos recreativos en el avión que ella y su marido habían adquirido.

Maria Josep Colomer Luque (Mari Pepa Colomer) consiguió su título de piloto con 18 años y en 1935 se convirtió en la primera instructora de vuelo en la aviación española. Para esquivar los prejuicios y prohibiciones de la época, Mari Pepa como era conocida, contaba a su madre que iba a clases de cultura general hasta que la mentira salió a la luz cuando la madre vio a la hija en la primera página de los periódicos. Ya con su licencia de vuelo participó en varios concursos de vuelo amateur y en octubre de 1932 saltaría a la fama por volar un Zeppelin en el aeródromo de la Aeronaval.

La llegada de la Segunda República supuso un revulsivo social en el país. Este cambio de aires significó que entre 1931 y 1936 obtuviesen en España la licencia de piloto siete mujeres, un número significativamente más elevado que hasta la fecha. La más destacada de este periodo fue sin duda Maria Josep Colomer Luque aunque no podemos olvidar las que obtuvieron también su licencia: África Llamas, Carmen Ruiz, Gloria de la Cuesta Menéndez de la Granda, Ana Osona, Isabel Arranz Monasterio y Dolors Vives.

Con la llegada de la Dictadura la mujer volvió a ver recortados significativamente sus derechos y durante casi 30 años no hubo más mujeres que destacasen en la aviación española. No fue hasta finales de los años 60 cuando España contaría con su primera mujer al mando de un avión comercial.

Bettina Inés Kadner Schilling hija de padres alemanes se convirtió en la primer mujer en pilotar un avión comercial en España y lo hizo a la temprana edad de 22 años en 1969. En 1988 se convertiría en la primera mujer comandante.

Aunque hoy en día es mucho más común encontrar mujeres en la cabina de vuelo a ambos lados del pedestal, es curioso cuando algunos pasajeros se asombran de que a través del PA salga una voz femenina para saludarles y explicarles cómo va a ser el vuelo. 

Hemos querido hacer una referencia especial a Alicia Cotrell. Hoy en día es comandante de B787 en AirEuropa y es, sin duda, un ejemplo de que los estereotipos están para romperlos. Cotrell fue Miss España 1981 presentándose por Málaga. 

Rosa García Malea fue la primera mujer piloto de caza y ataque del Ejército del Aire consiguiendo ese título en 2007. También es la primera mujer en formar parte de la Patrulla Águila en 2017 donde, además de ser piloto acrobática, también es instructora de vuelo.

Fuentes:

www.millaerea.es/blog

www.wikipedia.org

www.mnactec.cat

Adaptación de textos por:

José Pintor y Guillermo Álvaro